Arya: cómo recuperar la confianza de una perra adoptada con miedo

Perra adoptada con miedo

Perra adoptada con miedo

Arya es una border collie de 3 años que llevaba unos siete meses viviendo con su nueva familia cuando empezamos a trabajar. Era una perra adoptada con miedo que tenía muchas dificultades para relacionarse con sus responsables, especialmente con Juan, de quien muchas veces huía cuando intentaba acercarse.

Casi no permitía que la tocasen, se asustaba con los ruidos y pasaba gran parte del tiempo en el mismo sitio de casa: un colchón situado en una esquina del salón.

Sin embargo, había algo curioso. Cuando salía a la calle parecía otra perra. Estaba más relajada y respondía mucho mejor a sus responsables.

¿Por qué se comportaba de una manera tan diferente dentro y fuera de casa? ¿Qué estaba ocurriendo en su relación con Juan?

¿Por qué Arya huía de su responsable?

Cuando analicé su día a día, vi que estábamos ante una perra miedosa, con dificultades para gestionar determinados estímulos y para sentirse cómoda con el contacto humano.

Sus responsables querían mucho a Arya y estaban intentando ayudarla, pero lo hacían desde nuestra forma humana de entender el cariño.

Querían acariciarla, acercarse a ella y compartir momentos de contacto. Pero Arya no parecía disfrutar de esas interacciones. Cuando Juan se acercaba, muchas veces se marchaba.

Esto estaba empezando a generar frustración. Juan no entendía por qué su perra huía de él después de tantos meses conviviendo juntos. Cuanto más intentaba acercarse, más evidente parecía hacerse el rechazo.

Se estaba creando una dinámica negativa: Juan quería mejorar la relación, pero sus intentos de acercamiento podían resultar incómodos para Arya y provocar que se alejase todavía más.

No era una cuestión de falta de cariño. Era una cuestión de confianza y de aprender a comunicarse de otra manera.

Cómo trabajamos para que Arya confiase en Juan

El primer paso fue explicar a la pareja algo fundamental: Arya es una perra y debemos aprender a quererla teniendo en cuenta sus necesidades.

Podemos querer muchísimo a nuestra perra adoptada con miedo, pero eso no significa que les guste recibir abrazos, besos o caricias constantemente. Tampoco debemos cogerlos o acercarnos a ellos cuando están intentando mantener distancia.

El cariño también consiste en respetar sus decisiones.

A partir de ahí, trabajamos varios aspectos.

    1. Aprender a entender el lenguaje canino

    Expliqué a los responsables de Arya cómo se comunican los perros y cómo reconocer las señales que indican incomodidad, miedo o necesidad de espacio.

    Es importante entender que un perro no siempre necesita gruñir o intentar escapar para decirnos que algo no le gusta. A veces gira la cabeza, evita nuestra mirada, se relame o simplemente se aleja.

    Aprender a identificar estas señales permite anticiparse y evitar situaciones que aumenten su inseguridad.

    También trabajamos cómo utilizar nuestro propio lenguaje corporal para transmitir tranquilidad y no resultar amenazantes.

    2. Ejercicios para ganar confianza de perra adoptada con miedo

    Preparamos ejercicios para que Arya pudiese ir ganando seguridad poco a poco.

    No buscábamos que aceptase las caricias a la fuerza ni que dejase de tener miedo de un día para otro. Queríamos que empezase a asociar la presencia y las interacciones con sus responsables con experiencias agradables.

    Era importante que Arya tuviese capacidad de elección y que pudiese acercarse cuando se sintiese preparada.

    3. Actividades especiales para Juan

    Una parte fundamental del trabajo consistió en mejorar la relación entre Juan y Arya.

    Preparamos actividades para que Juan pudiese convertirse en una referencia positiva para ella, sin necesidad de perseguirla, llamarla constantemente o intentar acariciarla.

    La idea era que Arya empezase a disfrutar de su compañía y descubriese que estar cerca de Juan no implicaba necesariamente recibir contacto físico.

    A veces, para conseguir que un perro se acerque a nosotros, lo mejor que podemos hacer es dejar de intentar acercarnos nosotros.

    4. Cambiar la forma de pasear

    Aunque Arya se mostraba mucho más relajada en la calle, también revisamos la manera de realizar los paseos.

    Cambiamos el material y el ritmo, dando más importancia al olfateo y a la exploración.

    Los paseos no deben convertirse en una sucesión de órdenes o ejercicios. También tienen que permitir que el perro disfrute de su entorno, investigue y tome decisiones

    5. Revisar la alimentación

    También revisamos su alimentación e incorporamos suplementos naturales como apoyo inicial dentro del plan de trabajo.

    Es importante entender que estos recursos no sustituyen el trabajo emocional y educativo. Su utilización debe valorarse individualmente y contar con asesoramiento veterinario cuando corresponda.

    El resultado: de huir de Juan a dejarse acariciar

    La evolución de Arya fue especialmente rápida. En solo cuatro sesiones, Juan empezó a notar un cambio enorme en la relación con su perra.

    Y no hace falta que te lo cuente yo. Esta es la reseña que Juan dejó después del trabajo:

    Muy buen adiestrador. Me ayudó con mi perrita Arya que tenía mucho miedo y el avance fue rapidísimo. En solo 4 clases pasó de huir de mí a confiar y dejarse acariciar. Explica todo con claridad y trabaja con respeto hacia el perro. Lo recomiendo al 100%.

    Para mí, hay algo especialmente importante en estas palabras: pasar de huir de una persona a confiar en ella.

    Ese es el verdadero cambio. No se trata simplemente de conseguir que un perro se deje tocar. Se trata de que pueda sentirse tranquilo en nuestra compañía y de que las interacciones dejen de ser una fuente de preocupación.

    Cada perro necesita su tiempo y su propio proceso. En el caso de Arya, cuatro sesiones fueron suficientes para conseguir un avance muy importante.

    ¿Tu perro adoptado también huye de ti o no quiere que lo toques?

    Si has adoptado un perro y notas que evita el contacto, se asusta con facilidad o parece que no termina de confiar en ti, no significa que no pueda llegar a desarrollar un vínculo contigo.

    Es importante dejar de pensar únicamente en cómo conseguir que el perro se acerque y empezar a preguntarnos qué podemos hacer para que quiera hacerlo.

    En Qué Pasa Peludo trabajo en el domicilio y en el entorno habitual del perro. Analizamos su día a día, sus rutinas y aquello que puede estar generándole miedo o estrés.

    A partir de ahí, preparamos un plan de trabajo adaptado a sus necesidades, siempre desde el respeto y la educación en positivo.

    Porque la confianza no se exige. Se construye.

    Que los perros vuelvan a ser solo perros.

    Conoce los servicios de educación canina de Qué Pasa Peludo.

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